Preguntas Frecuentes

Personalmente entiendo la terapia como un espacio completamente tuyo en el que poder abrirte y explorar todo aquello que te inquiete, un momento-lugar para el crecimiento y el contacto con el Ser esencial.

Este espacio será completamente tuyo y yo estaré ahí para acompañarte (te escucharé, te propondré ejercicios…). Se trata por tanto de un camino de autodescubrimiento y de encuentro con uno mismo. Mi propósito es acompañarte en este viaje de desarrollo personal.

La terapia es también un proceso creador, es decir requiere un tiempo durante el cual aprenderemos a mirar los problemas desde otro prisma y a crear nuevas respuestas a los mismos. Si has llegado hasta aquí es porque probablemente lo que has estado haciendo hasta ahora ha dejado de servirte y necesitas nuevas soluciones.

Las primeras sesiones servirán principalmente para que nos conozcamos y exploremos tus problemas o inquietudes. Poco a poco, a lo largo de las sesiones iremos profundizando en los diferentes temas que vayan surgiendo a lo largo de la terapia. Para ello trabajaremos a partir de modelos como el de la Psicoterapia Integradora Humanista el cual comprende modelos como la Gestalt, el Análisis Transaccional, la psicosíntesis, el enfoque centrado en la persona de C. Rogers, entre otros… También estarán presentes la psicoterapia zen así como la psicoterapia somática. Todos ellos, tienen muy presente el cuerpo, la actividad imaginaria, el trabajo con las emociones y la meditación.

Las sesiones suelen tener una duración de 50 minutos. La primera sesión puede extenderse un poco más ya que necesitamos conocernos un poco y recoger información. .

La primera vez que nos veamos servirá para que nos conozcamos un poco y puedas contarme que es lo que te trae a consulta. Te explicaré cuál es mi forma de trabajar y podrás preguntarme cualquier duda que tengas acerca de la terapia. De esta forma veremos si encajamos y si mi forma de trabajar es la adecuada para tí.

No hay un número concreto de sesiones, cada persona es única por lo que cada proceso es único. Dependerá de los objetivos, el ritmo y hasta donde quieras profundizar. Lo que sí que te pediría es regularidad, es decir que una vez que empecemos adquiramos el compromiso de vernos regularmente para poder aprovechar bien el proceso. Este tiempo que reserves para la terapia será tu momento de autocuidado.

Las sesiones suelen ser semanales. A medida que avance el proceso o según las circunstancias de cada caso esta frecuencia podría ampliarse.

¡Por supuesto que no! Aunque las personas solemos recurrir a terapia cuando nos sentimos ante una situación difícil o desagradable, la realidad es que cualquier momento es bueno para iniciar un camino de autodescubrimiento. La salud mental no debe verse únicamente en términos “patológicos” si no que la terapia es también es un proceso de crecimiento personal en el que desarrollar los potenciales internos de cada uno.

Cada sesión es diferente y varía según lo que trae cada persona ese día a la terapia. Normalmente empezaremos tomándonos unos breves minutos para parar y sentirnos para así darnos cuenta de cómo llegamos y qué es lo que se está moviendo. A veces la gente llega a la sesión muy acelerada ya sea porque viene directa del trabajo, se ha encontrado con un atasco, han tenido un día difícil, etc… Esos minutos sirven para quitar el pie del acelerador y centrarnos en tí. Repasaremos como han ido las cosas desde la última sesión, y según lo que surja en ese momento trabajaremos. Algunas sesiones serán de tipo más conversacional, otras más contemplativas o creativas dependiendo de tu personalidad y el tema de la sesión. Mi trabajo utiliza el diálogo, la meditación, el arte, la imaginación y el cuerpo.

Si sientes que ha llegado el momento, puedes contactarme a través del siguiente formulario.

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