Sobre mí.
Conozca todas las teorías. Domine todas las técnicas, pero al tocar un alma humana sea apenas otra alma humana.
Carl G. Jung
La vida no tiene que atropellarte.
A lo largo de la vida hay momentos en los que seguimos adelante con todo – trabajo, relaciones, responsabilidades- pero algo dentro nosotros nos dice que hay una manera más amable de vivir.
Muchas personas que llegan a consulta funcionan bien en su vida cotidiana —trabajan, cuidan de otros, cumplen con sus responsabilidades— pero sienten que algo dentro de ellas necesita más espacio, más claridad o más calma. A veces este malestar se manifiesta en forma de ansiedad, tristeza, apatía, etc… otras veces es una sensación difícil de nombrar: inquietud, bloqueo, cansancio emocional o simplemente la impresión de que algo no está del todo en su sitio.
En esos momentos, poder detenerse un momento y escuchar lo que está ocurriendo por dentro puede abrir un espacio nuevo de comprensión y cambio.
Mi forma de entender la terapia.
En mi trabajo como psicóloga acompaño a las personas a crear ese espacio de pausa y escucha. Un lugar donde poder atender con calma la propia experiencia interna.
A menudo descubrimos que cuando prestamos una atención más amable y abierta a lo que sentimos, algo empieza a moverse. Las emociones se vuelven más comprensibles, aparecen nuevas perspectivas y poco a poco se abre la posibilidad de avanzar de otra manera.
Este proceso está muy relacionado con lo que el filósofo y psicoterapeuta Eugene Gendlin observó en su investigación sobre el cambio terapéutico: las personas que lograban avanzar en terapia eran aquellas capaces de prestar atención a su experiencia interna de una forma directa y sentida. Es decir, no se dedicaban simplemente a hablar de lo que les ocurría, sino que mientras lo hacían estaban atentos a lo que sentían en su interior. Esta escucha les otorgaba claridad y les permitía avanzar en sus propios procesos.
Enfoque y formación.
Mi práctica está enraizada en la psicología humanista. Además del master de Psicología Sanitaria, realicé el master de Psicoterapia Integradora Humanista en el instituto Erich Fromm; una formación que me proporcionó una base sólida tanto en conocimientos como en herramientas para el trabajo en sesión.
Por otro lado, más allá de la teoría y la técnica, lo que para mí es importante es el lugar desde el que acompaño a la otra persona. Cultivar ese estado de presencia me llevó a la meditación. En esta línea realicé diversas formaciones de Mindfulness (MBSR, MSC…) así como algunos coqueteos con la meditación zen.
Posteriormente llegué a la psicoterapia somática, de la mano del Centro de Psicoterapia Somática en Biosíntesis (CPSB). Fue en ese momento que comprendí el alcance del trabajo corporal: el cuerpo como templo del alma, el cuerpo como medio de contacto con la propia esencia.
Descubrí que el cuerpo no es solo el lugar donde se manifiestan los síntomas, sino el acceso más directo a la propia experiencia. El cuerpo sabe cosas que la mente todavía no ha podido nombrar. Y ese camino me llevó al Focusing. Me formé en la Escuela Internacional de Focusing y desde entonces es el eje de mi trabajo. El Focusing no es solo una técnica: es una forma de habitar el cuerpo, de escuchar desde dentro, de confiar en que hay algo en nosotros que sabe hacia dónde ir.
A quién acompaño.
Acompaño a personas que atraviesan momentos de malestar emocional, confusión o cambio en sus vidas, así como a quienes sienten el deseo de comprenderse mejor y vivir más alineadas con quienes son.
En ocasiones el motivo puede ser ansiedad, tristeza, bloqueos personales, dificultades en las relaciones o etapas de transición vital. Otras veces simplemente aparece la sensación de que algo necesita ser escuchado con más atención.
Si algo de esto resuena contigo
No hace falta tenerlo todo claro para empezar. A veces basta con esa sensación de que algo pide ser escuchado.
Si sientes que este enfoque es lo que necesitas, puedes reservar una primera sesión. Es un espacio sin compromiso, para que puedas ver cómo te sientes y si tiene sentido continuar.

